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Imagen de archivo de la anterior comparecencia de los ediles campistas. |
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Irrevocable. Esta es la postura expresada esta mañana por el edil campista Juan Richart ante la invitación que le ha lanzado la primera autoridad, Celia Lledó, para que revoque su decisión de renunciar a sus delegaciones en el Ayuntamiento de Villena.
Richart ha asegurado que su intención era continuar gestionando las competencias de Obras y Servicios, “pero no me ha quedado otra alternativa, al no haber cesado a Gosálbez”, señaló el edil popular. Richart reiteró su inocencia en el incidente sufrido con Isidro Gosálbez y ha vuelto a acusar a éste de haberle agredido. Tanto es así que el edil está tratando de que la causa contra el asesor de Lledó sea por vía penal y no como un juicio de faltas, ya que Richart considera que “se ha producido una agresión a una autoridad”.
Pese a que los otros 4 concejales campistas, Juan Carlos Pedrosa, Virtudes Amorós, Adela Serra y Mari Paz Poveda, se mostraban dispuestos a seguir los mismos pasos que su compañero, Richart les ha pedido que no dejen sus delegaciones con el fin de contribuir a la gobernabilidad del Consistorio villenense.
Algo que se antoja harto difícil, si se tiene en cuenta que apenas existe comunicación entre ambas facciones del equipo de Gobierno. Los 5 ediles díscolos ni siquiera acuden a las reuniones de la ejecutiva del Partido Popular, argumentando que no están dispuestos a sentarse con Isidro Gosálbez, quien también forma parte de la dirección local.
De hecho, los campistas van a solicitar al secretario general del PPCV, Ricardo Costa, que abra un expediente de expulsión a Gosálbez “por agredir a un concejal”, según adelantó ayer Juan Richart. Por tanto, la fractura en el seno de los populares de Villena sigue solucionarse, pese a la intervención a finales del pasado mes de agosto de la dirección regional, que logró salvar, in extremis, la ruptura definitiva por parte de los ediles campistas. Ahora, los concejales díscolos aseguran que no piensan abandonar la disciplina del Partido Popular.
Pero, lo cierto y verdad es que cada vez se encuentran más aislados de la gestión diaria del Gobierno municipal. Por este motivo, Juan Richart ha advertido que no están dispuestos a ser unos “borreguitos”, limitándose a levantar la mano en los Plenos “sin que ni siquiera se nos consulte sobre los asuntos que se tratan”, apostilló ayer el edil campista, al tiempo que eludía posicionarse acerca de una posible moción de censura contra Celia Lledó. |