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Instante en el que los ediles díscolos abandonan el Pleno. |
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Finalmente, la propuesta de la oposición exigiendo el cese del asesor de confianza de la alcaldesa, ni siquiera fue debatida en la sesión plenaria celebrada el pasado jueves en el Ayuntamiento de Villena.
Pasaban ya de las 2 de la madrugada, cuando apareció en el orden del día esta polémica moción presentada por el grupo socialista. Los presentes esperaban el procedimiento habitual en este tipo de mociones de urgencia, cuando la presidenta de la Corporación se sacó un as de la manga para impedir que el punto fuese debatido por el plenario. Celia Lledó se acogió al reglamento orgánico de las administraciones locales para retirar del orden del día la moción que el PSOE pretendía colar por vía de urgencia y en la que exigía a la primera edil la destitución inmediata del asesor de Ocio, Isidro Gosálbez, quien, esta semana, protagonizó un altercado en plena calle con el edil popular Juan Richart.
Ante la imposibilidad de debatir siquiera la propuesta, socialistas y verdes se levantaron de sus escaños y abandonaron el Pleno, siendo secundados por los 4 ediles populares del ala campista que se encontraban presentes en la sala. Entonces, la alcaldesa no tuvo más remedio que dar por concluida la sesión ante la falta de quórum, ya que, únicamente, se quedaron sentados 5 concejales del Partido Popular, fieles a Lledó.
Pese a que la primera edil restaba esta mañana importancia a los hechos y descartaba tomar medidas disciplinarias contra los concejales díscolos, lo cierto es que las aguas bajan muy turbias en el seno del grupo popular de Villena. Los 4 ediles campistas que estuvieron en el Pleno, Juan Carlos Pedrosa, Virtudes Amorós, Adela Serra y Mari Paz Poveda, -Juan Richart no acudió aduciendo motivos de salud- se marcharon de la sala visiblemente enojados con la actitud de Lledó. Y es que, horas antes de la celebración del Pleno, los propios ediles habían solicitado a la alcaldesa el cese de Isidro Gosálbez como asesor de confianza. Por tanto, en coherencia con su petición, los concejales díscolos se mostraban dispuestos a votar favorablemente la moción socialista que exigía a Lledó la destitución fulminante de Gosálbez.
Gracias al recurso legal, respaldado con un informe jurídico de la secretaria municipal, la regidora villenense evitó que se produjese una nueva indisciplina de voto en el seno de su grupo. Una medida que, sin embargo, sirvió para soliviantar todavía más, si cabe, los ánimos de los 5 ediles enfrentados desde hace meses a Lledó.
Aunque, hoy no se ha producido ningún pronunciamiento por parte de las filas campistas, todo hace indicar que la próxima semana puede resultar crucial para el futuro político de la capital del Alto Vinalopó. El edil Juan Richart ha amenazado con renunciar a sus delegaciones si no dimite Gosálbez. Decisión que, sin duda, provocaría una reacción en cadena de sus compañeros. De esta manera, la ripollista Celia Lledó quedaría en franca minoría en el Consistorio y, en círculos afines a los campistas, ya se anuncia una posible moción de censura
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