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Feliz cumple alcalde.... |
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Al margen del capítulo anecdótico y sentimental, cabe reseñar que el plan de protección de la huerta de Villena será modificado para adaptarlo a los nuevos tiempos. Así lo anunció ayer el alcalde de la ciudad, Francisco Javier Esquembre de Los Verdes, después de celebrar el primer Consejo Municipal Agrario, tras tres años sin haberse convocado. Aunque en dicha reunión no se entró a debatir ninguno de los asuntos enunciados, según ha asegurado a este periódico un representante de los agricultores. No obstante, Esquembre ha adelantado la intención de su Gobierno de emprender la redacción de un nuevo plan para proteger la huerta villenera. La nueva normativa deberá adaptarse a los actuales usos y métodos de trabajo de los productores, además de ser compatible con el futuro nodo logístico y parque industrial que la Generalitat ha previsto implantar en la zona. El propio alcalde de Villena ha admitido la dificultad que ello entraña a la hora de satisfacer los derechos y necesidades de todas las partes interesadas al afirmar que “habrá que hacer encaje de bolillos” para evitar conflictos de intereses entre explotaciones agrarias y usos industriales. Asimismo, Esquembre ha reconocido ahora que los agricultores tienen todo el derecho a construirse un cobertizo para poder guardar herramientas de trabajo y productos fitosanitarios, algo que no permite el plan de protección actual que data de hace casi 30 años. Las declaraciones realizadas ayer contrastan con la postura radical que mantuvo Esquembre durante la pasada legislatura, cuando actuaba en calidad de portavoz de Los Verdes. Entonces, el grupo verde llegó a denunciar la construcción de un vallado en una finca próxima a la “casa Zúñiga”, propiedad de un familiar de la anterior alcaldesa de Villena, la popular Celia Lledó. Pese a que la construcción está pendiente de una orden de demolición, Esquembre eludió ayer pronunciarse de manera taxativa sobre si finalmente se ejecutará dicha orden. Y es que, tal y como señalaba ayer un agricultor a este periódico, “no es lo mismo ver los toros desde la barrera que tener que torear”, en clara alusión a la suavización de los postulados ecologistas por parte de la primera autoridad local.
Normativa desfasada
A los labradores de la huerta villenense ni siquiera se les permite renovar el tradicional sistema de riego a manta. Algo que se contradice con la realidad y, sobre todo, con las exigencias de la Administración autonómica que obliga a los agricultores a reducir al máximo el consumo de agua.
Según dicha normativa, los profesionales del sector tampoco pueden levantar un triste cobertizo para guardar una mula mecánica o los apeos de labranza. «No se permitirá ninguna actividad que represente alteración de las características topográficas, paisajísticas, ambientales o culturales del área; de modo especial, no se permitirán en este sector edificaciones de ningún tipo, incluyendo las vinculadas a la explotación agrícola, parcelaciones, cambios de cultivo, etc...» Si uno lee este párrafo plagado de duras restricciones urbanísticas podría pensar que la norma se aplica a un paraje forestal de alto valor ecológico. Sin embargo, se refiere a una huerta villenera, cuyos niveles de explotación se han incrementado por mil en esta última década. Para hacerse una idea del desfase que acumula esta ley sólo hay que leer lo que sigue: «De entre las principales amenazas sobre estos espacios destacan: los procesos de modernización de los sistemas de riego, el incremento de las dimensiones de las parcelas y la destrucción de la red hídrica superficial», circunstancias éstas que ya han sido superadas con los actuales usos agrícolas |