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Momento en el que Juan Richart se dispone a presentar la denuncia, acompañado de Adela Serra. |
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Tras la calma, vuelve la tempestad. Poco ha durado el buen clima en el seno del equipo de Gobierno del Partido Popular en Villena. En la mañana de hoy, la cordialidad mantenida en las últimas semanas entre las dos facciones, campistas y ripollistas, saltaba por los aires en el transcurso de la Junta Local de Gobierno.
Primero, en forma de frases despectivas dirigidas entre unos a otros en el despacho de Alcaldía, donde se celebraba la reunión. Y más tarde, con una pelea en plena calle protagonizada por el concejal popular, Juan Richart, y un asesor de confianza de la alcaldesa, Isidro Gosálbez, que actuó en defensa de su esposa, la también edil del PP, María José Hernández.
Este triste episodio acabó con Gosálbez siendo intervenido en el Centro Sanitario Integrado a consecuencia de los golpes sufridos. Mientras que su contrincante y, a la postre, compañero de partido, el concejal Juan Richart, se personó en el cuartel de la Guardia Civil, acompañado de la edil de Policía, Adela Serra, para interponer una denuncia por injurias y amenazas contra el esposo de la concejal de Urbanismo, María José Hernández. Horas más tarde, Gosálbez también presentaba una denuncia con su correspondiente parte de lesiones.
Al margen de lo que determine el juez cuando se celebre la vista, hay que señalar que todo este embrollo parte de unas supuestas palabras malsonantes dirigidas por Richart a su compañera de grupo, María José Hernández, durante el debate de uno de los asuntos tratados ayer en Junta de Gobierno. A Isidro Gosálbez, que ejerce como asesor de Ocio en el Ayuntamiento, no le sentó nada bien el comportamiento mostrado por Richart hacia su esposa y, ni corto ni perezoso, fue a pedirle explicaciones en plena calle, bajo la mirada de algunos vecinos que contemplaron con incredulidad el espectáculo ofrecido por personas sumamente conocidas, al ocupar un cargo público.
Cabe reseñar que la primera autoridad local y presidenta del Partido Popular, Celia Lledó, una vez sucedidos los hechos, intentó infructuosamente de imponer la cordura entre ambos contrincantes, quienes, por su parte, afirman que se trata de una cuestión personal y no política.
Antecedentes
Este nuevo lío viene precedido por una discusión mantenida en la Junta de Gobierno, entre los ediles populares a la hora de debatir un punto espinoso del orden del día. El concejal de Hacienda y portavoz del grupo popular, José Joaquín Valiente, aprovechando la supuesta situación de concordia lograda poco antes de las vacaciones tras la intervención de la dirección regional del partido, volvió a intentar conseguir el visto bueno de sus compañeros campistas a la propuesta de desviar 2.000.000 euros, destinados a la compra de suelo para vivienda protegida, a otros usos de carácter prioritario.
Lejos de lograr el objetivo, Valiente se encontró con el rechazo más absoluto por parte de los ediles campistas, hasta el extremo de que, tras un tenso debate no exento de duras acusaciones entre ambos sectores, la alcaldesa Celia Lledó, optó por retirar del orden del día este polémico asunto, posponiendo su aprobación para una mejor ocasión.
Cabe recordar que, precisamente, fue este mismo asunto el que provocó la ruptura de disciplina de voto durante la sesión plenaria celebrada el 25 de junio, cuando tres ediles del ala campista, Juan Richart, Juan Carlos Pedrosa y Mari Paz Poveda, decidieron abstenerse en la votación, propiciando, de esta manera, que el Partido Popular quedase, por primera vez, en minoría ante los grupos de la oposición, PSOE y Los Verdes. Por tanto, los planes del titular de Hacienda para trasvasar dicha partida presupuestaria, habían quedado frustrados desde entonces. Esta actitud provocó la inmediata reacción de la primera edil, Celia Lledó, decretando la retirada de competencias a los tres concejales rebeldes.
Después de estos hechos, la mala relación entre la familia popular se fue acrecentando hasta llegar a la ruptura total que la dirección regional del partido logró reconducir, en el último momento, tras el amago realizado a finales de julio por los seis ediles campistas de abandonar definitivamente la disciplina del grupo popular.
Ahora, habrá que esperar acontecimientos para saber si el episodio sucedido ayer puede acabar reabriendo las heridas en el seno del equipo de Gobierno. No en vano, la Corporación villenense tiene en puertas la celebración, este próximo jueves, de la sesión de pleno ordinario.
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