Ante esta tesitura, la presidenta de la Corporación optó por desconvocar el Pleno sin que, tan siquiera, diese comienzo la sesión, evitando de esta forma la pérdida de la votación y, por tanto, la posibilidad de llevar a efecto la modificación del proyecto inicial, trasladando la ubicación inicial del aparcamiento junto al edificio, para realizarlo debajo justo del coso taurino. Lledó justificó la suspensión del pleno con el argumento de que no había quorum suficiente para celebrar la sesión. Algo que no convenció a la oposición, que lejos de tomarse la situación como una anécdota propia del día de los Santos Inocentes, exasperó los ánimos de socialistas y verdes, quienes se negaron, incluso, a abandonar el salón de sesiones como gesto de protesta por la decisión unilateral adoptada por Celia Lledó.
Pese a que, en un primer momento, los 9 concejales de la oposición amenazaron con atrincherarse en la sala, veinte minutos más tarde optaron por desistir de sus intenciones, cuando la secretaria municipal les hizo entrega de un decreto firmado por la primera autoridad, desconvocando de manera oficial el Pleno Extraordinario previsto para ayer lunes 28 de diciembre. No obstante, el portavoz del grupo socialista, Carlos Beltrán, no dudo en despacharse a gusto, acusando a Lledó de no respetar el sistema democrático, calificando de «vergüenza, escándalo, pantomima y burla a la democracia», la decisión de la alcaldesa de Villena.
Asimismo, Beltrán anunció que su intención de consultar al gabinete jurídico del PSOE para saber si Celia Lledó había podido cometer una ilegalidad al desconvocar la sesión extraordinaria de ayer. Otros compañeros de grupo prefirieron, sin embargo, utilizar unas vías menos formalistas para expresar su descontento, colgando en el sillón presidencial, donde se sienta Celia Lledó, el tradicional monigote del día de los Inocentes, además de montar la gresca durante algunos minutos para llamar la atención ante la opinión pública. En este sentido, algunos malpensados se encargaron de correr el rumor de que, en realidad, lo que más le dolía a los ediles de la oposición era haber dejado de percibir la dieta estipulada por asistencia a plenos.
Celia Lledó aclaró después del rifirrafe, que dos de los ediles que no comparecieron, Juan Carlos Pedrosa y Juan Richart, disponían de la pertinente baja médica, mientras que la tercera edil en discordia, Adela Serra, no había justificado su ausencia. Lledó trató de quitar hierro al asunto, posponiendo la convocatoria de este pleno para después de las fiestas navideñas.
La alcaldesa, Celia Lledó, ha admitido que el motivo de la suspensión ha sido la ausencia de cuatro concejales campistas, por lo que «la mejor opción es desconvocarlo y esperar otra oportunidad después de Navidad». Sólo habían asistido los ediles llamados «ripollistas» (más afines a la alcaldesa) y dos ediles campistas, Mari Paz Povedad y Virtudes Amorós.
De los cuatro ediles ausentes, tres presentan baja médica, aunque según la propia Lledó «sólo una, la de Joaquín Oliva, está justificada». La cuarta edil ausente, Adela Serra, no ha asistido porque «no ha querido venir», reconocía Lledó.