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Exterior de la planta de Vaersa. |
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Escasez de operarios, carencia de medios para trabajar adecuadamente, falta de higiene, falta de técnicos cualificados para reparar la maquinaria, nula organización e, incluso, hostigamiento y persecución. Todo este cúmulo de despropósitos es lo que se vive diariamente en la planta de basuras que gestiona la empresa pública Vaersa en Villena.
Así, al menos, lo han denunciado a este diario los propios trabajadores que están sufriendo de forma directa las consecuencias de esta situación de precariedad de las instalaciones situadas en el paraje de Los Cabezos. Es evidente que estos problemas repercuten tanto en la cantidad como en la calidad del tratamiento de las toneladas de residuos urbanos que se depositan cada día en la planta de Villena. Por ende, esto se transforma en fuente de malos olores al no poder reciclar ni una décima parte de las basuras que, acaban siendo enterrados en el vertedero. “Se entierra de todo, hasta bombonas de butano”, reconoce un trabajador de la planta, que prefiere ocultar su nombre por temor a represalias.
Según asegura este operario, desde que la planta está gestionada por Vaersa, entidad que depende de la Conselleria de Medio Ambiente, los medios humanos y materiales han experimentado una merma considerable con respecto a la anterior etapa. “En la cinta de clasificación de residuos apenas hay 4 trabajando, cuando antes estábamos hasta 12”, afirma este operario.
Además, la empresa escatima gastos a la hora de proporcionar ropa y calzado adecuados para poder desempeñar el trabajo con las mínimas garantías sanitarias. “No nos dan guantes, ni tenemos unas botas para cada trabajador, ni siquiera un mono de trabajo”, denuncia este operario. Por si esto fuera poco, tampoco se lleva a cabo de forma periódica la limpieza y desinfección de las instalaciones, con lo que la acumulación de residuos orgánicos ha generado “su propia vida”, según relata el trabajador. Tanto es así que ya no resulta extraño contemplar decenas de sapos muertos dentro de las balsas que hay en el interior de la planta.
También es deficiente el servicio de mantenimiento de las instalaciones, ya que “ni siquiera se cambia un tubo fluorescente cuando se funde”. Asimismo, según parece, no hay técnicos cualificados para reparar las máquinas, con lo que la planta nunca funciona a pleno rendimiento. Durante este verano, los trabajadores han tenido que soportar temperaturas de hasta 50 grados, porque la empresa prefiere prescindir del aire acondicionado. Algo que, en el invierno se torna en frío polar.
Dejación de los sindicatos
Lo más curioso de este asunto es que los sindicatos hace tiempo que conocen esta situación, ya que, incluso, fueron alertados por los propios trabajadores. Sin embargo, hasta la fecha, “no han hecho nada y seguimos arriesgando todos los días nuestra salud y nuestra integridad física”, denuncia este operario, al tiempo que acusa al presidente del barrio del Mercado y ex concejal socialista, Fernando Úbeda, liberado del sindicato CC.OO., de haber utilizado las denuncias de los trabajadores para hacer política en lugar de interesarse por solucionar los problemas.
Incineradora de animales
El Consell acaba de anunciar una inversión de más de 8.500.000 euros para ampliar la planta de Villena, con la construcción de dos vasos más para enterrar los desechos. Asimismo, tiene previsto habilitar una incineradora para animales domésticos, además de la creación de una planta para la elaboración de un nuevo tipo de combustible derivado de los residuos urbanos. Desde el Consistorio se desconoce oficialmente los planes de Conselleria, mientras que Los Verdes, PSOE y colectivos vecinales ya han expresado su total rechazo a esta ampliación. |